CONSIDERACIONES GENERALES


Las vides que en la actualidad se cultivan en una explotación son injertos de dos especies distintas pertenecientes al género Vitis. 

Las especies que actúan como portainjertos son conocidas con el nombre genérico de "americanas" debido a su origen y proporcionan el sistema radicular resistente a la filoxera, plaga que desruyó los viñedos europeos a finales del siglo pasado. 

Al decidir la elección del portainjerto americano, además de la resistencia a la Filoxera, se deben de tener en cuenta otras aptitudes como son: afinidad con el injerto, vigor y resistencia a la caliza, salinidad, sequía, humedad y nematodos. 

En el sistema radicular de la viña, independientemente de las diferencias debidas al patrón, tipo de suelo, técnicas de cultivo y otros factores, podemos distinguir dos tipos de raíces. Unas, que responden al tipo fasciculado, se multiplican intensamente y crecen en sentido horizontal a una profundidad de la superficie que le permiten las labores y el sistema de cultivo. Normalmente se encuentran entre 10 y 30 cm. de profundidad. En estudios realizados por el Servicio Agronómico de Fertiberia, el mayor número de raíces contadas siempre ha sido en el centro de las calles. 

Es por tanto recomendable situar en esta zona los fertilizantes por ser donde existen mayor número de raíces con capacidad de absorción. 

Las raíces del segundo tipo crecen en sentido vertical y responden a la forma pivotante, llegando a alcanzar varios metros de profundidad. Son las que permiten a la vid cubrir sus necesidades hídricas en verano. 

En el sistema radicular, se acumulan gran parte de las reservas que permiten la brotación de la vid después del reposo invernal.

EXIGENCIAS DEL CULTIVO


SUELO 

La uva se adapta bien a diferentes tipos de suelo; pero prefiere los suelos de textura media, francos a franco-arenosos profundos que faciliten el desarrollo de las raíces tipo pivotante. Los suelos con alto contenido de arcilla retrasan la maduración, producen uvas con bajo contenido de azúcar y la longevidad de las viñas es menor. 

Los suelos muy arenosos son propensos a que se presenten carencias nutritivas en la vid, especialmente de boro. 

El contenido de caliza limita la utilización de los diferentes portainjertos americanos y en suelos con niveles elevados es la causa de las carencias de hierro. 

Antes de realizar una nueva plantación de viñedo, es recomendable analizar el suelo para elegir el portainjerto adecuado y determinar el abonado de fondo de la plantación. 


CLIMA 

Tiene gran influencia en la producción y la calidad. Una misma variedad de vid produce uvas con diferencias significativas cuando se cultiva en regiones con diferentes climas. Lo mismo se puede afirmar de una misma región con años de climatología diferentes. 

La disponibilidad de agua limita la producción de uva e impone el sistema de poda y las dosis de abonado. Las podas más cortas y severas están reservadas para las condiciones mas extremas de secano, aumentando la carga en secanos frescos para llegar a podas largas en regadío, donde se alcanza el máximo desarrollo vegetativo y las mayores producciones, sin detrimento de la calidad si se realiza un abonado equilibrado. 

La vid resiste bien las temperaturas mínimas en período de reposo (-15ºC) y las temperaturas máximas del verano. 

Comienza la actividad vegetativa, "lloro", cuando la temperatura media es de 10ºC. Es especialmente sensible a las heladas de primavera durante la brotación. En viñedos donde se temen estas heladas es recomendable podar tarde para provocar un lloro intenso, que aunque debilita la cepa retrasa la brotación y no labrar antes y durante la brotación para no favorecer la bajada de la temperatura cerca del suelo. 

En climas húmedos y poco iluminados se producen uvas con elevada acidez y bajo contenido de azúcar, siendo imprescindibles varios tratamientos anticriptogámicos a lo largo del ciclo vegetativo. 

En zonas con veranos calurosos y gran iluminación, la uva es naturalmente sana, con alto contenido de azúcar y baja acidez.

NUTRIENTES


NITRÓGENO 

Es el elemento nutritivo que favorece el crecimiento y el vigor en la vid. Su efecto se manifiesta por un verde intenso de las hojas y su exceso puede producir corrimiento de flor, aumentar la sensibilidad a las enfermedades criptogámicas, retrasar la maduración y dificultar el buen agostado de la madera. 

La deficiencia de nitrógeno reduce el crecimiento y la producción. Las viñas presentan un aspecto verde-amarillento. La absorción es muy rápida desde la brotación al cuajado, cuando el desarrollo vegetativo es más intenso. 

Las necesidades del abonado varían, en secano de 30 a 60 U. F./ha. 


FÓSFORO 

Tiene gran importancia en el metabolismo de los glúcidos; favorece el desarrollo radicular aumentando la resistencia a la sequía; amortigua los efectos de un exceso de nitrógeno e influye en la fecundación, la maduración y el buen agostado de la madera. Es considerado como un factor de calidad que produce mostos equilibrados. La absorción más intensa se realiza desde la brotación hasta la floración. 

Las necesidades de abonado son muy variables y pueden oscilar entre 50 y 200 U. F./ha., dependiendo del nivel nutritivo del suelo y la riqueza en caliza, para una determinada producción. 


POTASIO 

Se considera un elemento que favorece la producción y la calidad. Entre otras funciones se le atribuyen: intervenir en la respiración, en la asimilación de la clorofila, en el transporte y acumulación de los hidratos de carbono a los racimos y a las diferentes partes de la planta para formar reservas contribuyendo a una mayor longevidad y aumento de la resistencia a la sequía. Niveles muy altos de potasio pueden ser causa de la aparición de carencias de magnesio, debido al antagonismo de estos dos elementos. Las necesidades de abonado varían en secano entre 40 y 150 U.F./ha, pudiendo llegar en regadío a 240 U.F./ha. 


MAGNESIO 

Es un componente de la clorofila que interviene en la síntesis de los glúcidos. Su carencia se manifiesta como clorosis en las hojas viejas de la base de los sarmientos, estas pueden caer prematuramente provocando la emisión de "nietos". Los racimos de uva aparecen sueltos con una pérdida evidente de peso. 


HIERRO 

Es un microelemento esencial en la respiración y en complicados procesos de reducción-oxidación de la planta. Su carencia se manifiesta por una clorosis de las hojas jóvenes en la punta de los sarmientos, que avanza hacia las hojas de la base y en casos extremos se llega a la pérdida total de la producción y a la muerte de la cepa. La carencia suele ser provocada por un contenido de caliza en el suelo, superior al límite de resistencia del portainjerto. 


BORO 

La carencia de este microelemento se manifiesta primeramente en las hojas con una clorosis difusa antes de la floración. Los sarmientos tienen los entrenudos cortos y en casos graves se detiene el crecimiento del meristemo terminal y se forman ramificaciones. La fecundación es mala y los racimos presentan uvas de tamaño normal ó superior a los de la variedad, junto a una mayoría mucho más pequeñas. La carencia suele presentarse en suelos arenosos y en los calizos.

ABONADO RECOMENDADO


En secano se realizará solamente un abonado de fondo en el centro de las calles, con un abono complejo adecuado a los niveles de elementos nutritivos del suelo y a la precipitación media de la zona, un mes antes de la brotación. En el caso de realizarse con abonadora localizadora, que corte a su paso las raíces de desarrollo horizontal, el abonado se efectuará en calles alternas el primer año, abonando el segundo año las calles que no se abonaron el anterior y al tercer y cuarto año se cruza el abonado de calles alternas. Con esta rotación de abonado se pretende no producir un desequilibrio entre la parte aérea y el sistema radicular. 

En regadío, se complementará el abonado de fondo con un Nitrato Amónico Cálcico con Magnesio, de acuerdo con las disponibilidades de agua, tipo de poda y producción esperada, después del cuajado. 


 

TABLA DE RECOMENDACIONES DE ABONADO (kg/Ha.)


Precipitación l/m 2 Contenido del suelo Abonado de fondo
En fósforo En Potasio Fórmula Abono complejo Dosis Kg/ha.
SECANO 300-400 Normal Normal 8 - 10 -30(con S, Mg y B) 350-450
Normal Normal 9-18-27
Normal Alto 8-15-15
Bajo Alto 8-24-16
Bajo Muy Alto 8-24-8
400-600 Normal Normal 8 - 10 -30(con S, Mg y B) 450-600
Normal Normal 9-18-27
Normal Alto 8-15-15
Bajo Muy Alto 8-24-8
Bajo Alto 8-24-16
REGADÍO más de 600 l/m de precipitación Normal Normal 8 - 10 -30(con S, Mg y B) 800
Normal Normal 9-18-27
Normal Alto 8-15-15
Bajo Alto 8-24-16
Bajo Muy Alto 8-24-16
ABONADO DE COBERTERA: 250-350 Kg/ha. De Nitrato Amónico Cálcico (27%N) con Magnesio

 

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